La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) reveló nuevos detalles sobre el múltiple crimen del músico Jonathan Meléndez y su familia, en el cual el principal acusado es el argentino Diego Sebastián Rosen Ferlini, de 51 años y socio de la víctima. Las autoridades lograron reconstruir las horas previas y posteriores a la masacre, e incluso informaron que, tras el asesinato, Rosen Ferlini salió a buscar tacos.

Según la información difundida por fuentes judiciales a medios locales, el acusado habría asesinado a balazos a Meléndez, a su esposa embarazada, a su hija de tres años, a una empleada doméstica y a la mascota familiar, luego de mantenerlos amordazados. El hecho ocurrió el 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
Un día antes del crimen, Rosen Ferlini solicitó a un socio, identificado como Gerardo N., que le consiguiera destornilladores planos y en cruz, guantes negros, cinta adhesiva y cubrebocas, prometiéndole pagarlos posteriormente.
El día del asesinato, Rosen Ferlini y Gerardo N. llegaron a la casa de Meléndez a las 17:23 en un auto Kia gris. Una cámara de seguridad del ascensor captó la imagen del acusado, que se difundió tras la masacre. Ana Paula, esposa del músico, autorizó telefónicamente la entrada del argentino, ya que ella no estaba presente en la vivienda, confiando en Rosen Ferlini por su relación con su marido. En la casa también se encontraba Aleyda, empleada doméstica de 21 años.
A las 17:42, Ana Paula regresó con sus dos hijos, mientras que Jonathan Meléndez llegó a las 19:28 acompañado por un amigo, a quien le pidió que permaneciera en el lugar en caso de que necesitara ayuda. De acuerdo con la fiscalía, Meléndez estaba visiblemente inquieto y le dijo a su amigo: “Espérame aquí abajo, si no contesto, pide auxilio”. Cuando el músico no respondió los mensajes, su acompañante llamó a la policía.
Las cámaras de vigilancia registraron la salida de Rosen Ferlini a las 19:41 por el estacionamiento. A diferencia de su entrada, no se le vio tomar el ascensor para bajar. Dos minutos después, el vehículo Kia salió del lugar tras una intimidación al personal de seguridad privada del complejo residencial. Según declaró un testigo, el acusado amenazó a la empleada con un arma de fuego y manifestó: “Cámara hija de tu puta madre, abre la pluma que ya me tengo que ir” y agregó amenazas si revelaba lo ocurrido.
La escena del crimen fue estremecedora. Meléndez fue hallado en el sofá del cuarto principal, con un tiro en la cabeza y atado con cinta adhesiva. En el baño del mismo cuarto estaba su esposa Ana Paula, también muerta por un disparo en el cráneo y embarazada de cuatro meses. Su hija de tres años yacía amordazada en sus piernas, igualmente con un tiro en la cabeza.
En el primer piso, la empleada doméstica fue encontrada maniatada y con dos disparos en la espalda. La mascota de la familia no sobrevivió; tenía el hocico amordazado y recibió un balazo. El único sobreviviente fue un niño de cinco años, también hijo de la pareja, que permaneció escondido debajo de la cama.
Las autoridades indicaron que Rosen Ferlini habría descartado el arma homicida, que contaba con un silenciador, según su propia declaración. Esta versión se sustenta en que los vecinos no reportaron haber escuchado disparos. Posteriormente, el acusado y sus acompañantes intentaron ir a un restaurante en el centro de la Ciudad de México a comer tacos, pero lo encontraron cerrado, por lo que continuaron su camino hacia la colonia Del Valle.
La principal hipótesis apunta a un conflicto económico vinculado a la sociedad que mantenían Meléndez y Rosen Ferlini en un emprendimiento de alquileres turísticos, aunque el monto involucrado resulta insuficiente para explicar la violencia desmedida del crimen. Según se reconstruyó, horas antes de su muerte Meléndez advirtió a un amigo que se reuniría con su socio y le pidió que alertara a la policía si no tenía noticias suyas en breve, llamada que finalmente no se concretó a tiempo.
RADIO 22 MAR DEL PLATA